Vienes llegando de una experiencia en San José de Mallín Grande, como tutora de un grupo de jóvenes de IVº medio. ¿Cómo fue vivir la Semana Santa allá? Vivir la Semana Santa allá fue un regalo único, de mucha reflexión y oración, que me sirvió para entender con más profundidad el Triduo Pascual. Me hizo vivir de manera más profunda esta semana, gozarla y sentir a Cristo resucitado de verdad.
¿Es primera vez que vas o te había tocado ir antes? Es primera vez que voy como tutora. El 2007, cuando estaba en II° medio, fui como alumna por diez días en junio.
¿Por qué esta experiencia es importante para ti como tutora? Es muy importante porque es una experiencia donde se vive la tutoría a concho todos los días con las alumnas, en la que vas aprendiendo muchas cosas de Jesús, de la Lectio y de las espiritualidades. Es una experiencia que te da múltiples instancias para hacer tutoría y para conocer y acompañar a las alumnas en profundidad, lo que es clave para mi formación como tutora.
¿Cómo vuelves y cómo piensas compartir lo que adquiriste con los que te rodean? Volví con mi corazón ardiendo, como dice la lectura de los discípulos de Emaús. Sentí que volví a nacer en Cristo, me encontré con Él, viví su pasión de corazón, me entregué a Él y sentí su amor incondicional. Entendí que vino a salvarme y que está conmigo en todo momento y no me suelta, dándome esperanzas y sentido a mi vida. Estoy plenamente agradecida de Él y de esta oportunidad que me dieron de poder ir como tutora. Espero poder irradiar esto a mi comunidad de tutoría, a mi equipo de 1 Ciclo, a mi familia, alumnos, etc., contándoles lo que viví, y transmitiéndoles que no estamos solos, que Él quiere llevarnos de la mano. Como dice el versículo con que me quedé en esta experiencia: “Y fue él su Salvador en todas sus angustias. No fue un mensajero ni un ángel: él mismo en persona los liberó. Por su amor y su compasión él los rescató: los levantó y los llevó todos los días desde siempre" (Is 63, 9).
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