Fuiste reconocido con uno de los Premios al Buen Educador 2025, ¿qué sentiste al escuchar tu nombre cuando anunciaron al ganador? Han sido semanas de muchas emociones, por motivos personales, y esto llega como un cariño al corazón. Cuando escuché mi nombre no lo podía creer, sentí mucha emoción, no me lo esperaba. Tiene un significado muy importante para mí, es reconocer la trayectoria y dedicación que intento entregar día a día. Inevitablemente pensé en mi familia, en mis padres, en la cantidad de colegas, amigos y alumnos que he conocido durante más de veinte años como profesor. Haberlo recibido en esta oportunidad tienen mucho sentido, es parte del plan perfecto de Dios.
¿Qué desafíos o responsabilidades conlleva el haber recibido esta distinción? Mucha responsabilidad. Es seguir respondiendo de la mejor forma a las expectativas del Colegio, de la Dirección Académica, de mi equipo de Matemática, de los estudiantes, de todas las personas del Colegio que me han manifestado su cariño y felicidad, y de las expectativas propias.
¿Qué virtudes crees que te llevaron a ser reconocido con este premio? Creo que la empatía, el saber escuchar, la motivación y gusto por enseñar, la paciencia, la mirada global y el querer aprender día a día, de todo y de todos. Creo que es muy importante saber parar del ritmo vertiginoso en el que vivimos, mirar al del lado, conocer sus éxitos y fracasos, sus alegrías y penas. Entiendo que somos nosotros los que tenemos la responsabilidad, como profesionales de la educación, de poner la pausa, mirar, escuchar, reflexionar y avanzar en los valores éticos y humanos fundamentales, es pensar en lo realmente importante.
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